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Galbana

[Editado en 19/06/2016] Enfermo, en su cama, no hizo más que alejar a todos con su desconfianza, con su miedo a vivir. Beber de la copa ajena no era para él, pues revoloteaban sobre él millones de temores como llagas en el brazo.  Una vez un fantasma le dijo: escúchame, la luna es hermosa, sígueme, que hay a quien proteger. Pero ni una canción lo haría recorrer los ríos de la confianza y las alas del fantasma se hicieron neblina y ya no hubo más que preguntas.  Ella era tan bella, pero tan bella, que nadie más lo notó, nadie vio la verdad en ella hasta que él la descubrió y fueron felices, pero tanta belleza rebalsó el camino y el viento y la neblina los vieron alejarse y desde entonces, el odio hacia el viento lo encerró.  El reflejo azul, de un río entre árboles sagrados, era la respuesta a su temor, era su salida… pero se negó a verla y se compadece con un vaso de vodka barato.

Espejismo en la ratonera (rutinaria)

[Editada en 12/06/2016] Abrumante y sofocante, esos trenes españoles son inhumanos. Solo en eso podía pensar… y en mi retraso, claro.  Pero la vi, de pie frente a mí, de espaldas, concentrada en su cuaderno y sus apuntes. No sé que fue, pero su piel, que su despejado cuello permitía ver, me hizo quedarme detenido en el tiempo.  Las estaciones se hicieron multicolores entre amarillo, azul, rojo y verde. De pronto, pude oler un perfume familiar. Era el tuyo y lo que veía no era una tentación, sino un recuerdo. Su postura, su cuello, su pelo oscuro y corto, me hicieron verte con el pelo tomado, en el metro, que es más fresco, mirándome y abrazándome.  Como un aire marino, vi tu imagen por un momento, olvidando la ratonera en la que yacía preso. Una sonrisa selló mí momento placentero. En la quinta estación, ella cambió su pose y guardo el cuaderno.  '¿Mensaje en mi celular?… no, solo era mi idea', pensé al bajar la mirada. Al subirla, el espejismo no...

Amarte...

Todo es tan estrambótico… todo brilla de ausencias y pura alevosía, tengo el alma mía, incongruente y sin referentes… bueno, no tan metafórico… mi mente de colibrí borracho se ha mundaneado de todo lo oscuro y cajoneado… ¿Cuándo antes tanto me he regocijado? De tu mano creo en un vínculo, entendiendo el proverbio, entendiendo el odio como pasado y solo y contigo la felicidad no se permuta, solo cambia la minuta, pero la tinta es la misma, para decir cuanto puedo Amarte. Quizás sea por amor que haz llegado y en palabras no hay descrito escrito que pueda, cual fabula, hacer real este pensar… este amar. No tan confuso es el amar, solo se trata de dejarse llevar, como agua empujar y levantando las manos, enfocarse en lo irreal, lo no vano… Dos brillo en tus lentes, potencia pierden pureza que ver, me gustas más sin ellos, por que puedo mirar sin ver y entender con fe ciega y jadeante que no hay pasado sino senda virtuosa al mirarte… Amarte

Un odio rastrero.

[Editado en 05/06/2016] Corrió y corrió. Sus piernas de cinco prematuros años no seguían sus órdenes, sino la voluntad propia que de algún modo obtuvieron. Su hermana ahí tendida, con el pecho abierto por ese punzón y su novia con la cabeza oscura y con sangre por los batazos que le dieron. Pero eso no lo entendería él, no entendería eso, él no tenía que entender la intolerancia, la cobardía y la crueldad del hombre.  De hombres que se creen dueños de una verdad absoluta. Verdad que los convierte en sanos y normales. Los "neonazis" que las embistieron, ni siquiera se preguntaron a quien dejaban sin familia, si eran o no buenas personas; si ayudaban a esta sociedad oscura, desbordada en prejuicios de consumismo arrebolados.  Él, a sus cinco años vio a su madre caer al suelo sin decir más que “¡Benja corre! ¡Ándate!”, con lágrimas en sus ojos, mientras uno golpeaba a “la tía Tamara”, esa que siempre se preocupó por él, la que le compró los útiles escolares para que...

Dos en el paraíso.

[Editado el: 13/05/2014] Y así se conocieron. Entre los lagos más hermosos que te puedas imaginar. Rodeados de un pasto verde, pero tan suave, que sus descalzos pies no sentían dolor ni frío. Una brisa tibia y un cielo azul sin sol. Ella y sus rubios cabellos, esos que en la infancia la hicieran sentirse especial, pero que en la adolescencia la convirtiera en la peor catalogada de la clase. Muchos nunca le hablaron, pues creían todas las mentiras que de ella se decían. De que era una mujerzuela, que jugaba con los hombres, que tenia basta experiencia en la cama, con solo catorce años… lo cierto es que, nunca había estado con un hombre. Tuvo un novio, dos meses de verano fue su vida como pareja, pero entonces él quiso ir más allá y entre golpes, se separaron y, a sus quince años, no quiso saber de hombres ni amores. Veintitrés años y ella vivía sola con una amiga. Amiga que la veía más que eso, y como pareja, solo una estaba conforme, la otra, realmente no sabía que deseaba...

El guitarrista flautista.

En una sociedad de primates, él guitarreaba con desenfreno,  con desespero,  con esmero  y en enero.  Se miraba las manos al parar cada canción y no se conformaba, quería verlas amordazadas, ensangrentadas,  manchadas como las de Víctor Jara.  No lo consiguió, porque su justicia no era tan pura…  ni tan injusta,  porque todo se ajusta  al que pregunta  qué quiere la marabunta  y, nosotros la marabunta, así, en silencio,  nos gusta.  Después, vio una inocente marcha de escolares,  no eran profesionales  y TVN los tildó de inmorales,  el presidente, luego de beber su Miguel Torres,  los llamó animales.  Pero el guitarrista ya no guitarreaba,  sino que soplaba una linda ocarina con forma de flauta;  la llamaba Francia en honor a su amada,  que se llamaba Esmeralda, gordita simpática que comía pancitos,  que no conocía París y s...

Esquina de recuerdos.

[Editado en 15/05/2016] El viento otoñal… se extrañaba de lo agradable que le parecía. Eran dos años sin pisar ese suelo húmedo y mirar las grandes nubes henchidas de agua.  Por el rabillo del ojo distinguió un recuerdo de calles solitarias, escuchaba el “Patana” de Ángel Parra Trío mientras lo esperaba.  Él, salía a las dos y centavos, ella solía esperarlo. Esos días ver parejas caminar del brazo, era como cualquier gota de agua en un día lluvioso. El y su largo pelo sostenido con una coleta, su postura confundía su delgadez y la remera roja no le quedaba. No importaba, para ella era suficiente adentrarse en su pecho y ser protegida de si misma.  Una broma luego del cálido beso, la hace saber que es él, no otro. Comenta el de camiseta roja, que el día está genial, ambos aman el invierno y el otoño. El “te extrañaba” que saliera de la boca de ella, hoy sonaba como una gota que caía en un baso.  El viento, de repente, sopla con estruendo y ella vue...

La ultima oportunidad (Parte 3, FINAL)

[Editado en 08/05/2016] Ella no apareció hasta cuatro días después del funeral, excusándose que extravió su celular y que la universidad la absorbía y por eso no supo nada. Yo… le creí. El domingo de la primera semana, su ex compañera de departamento -lo había dejado debido a problemas económicos-, me vio en un mall me saludó y dijo “supe lo de tú viejo, lo lamento, debe ser horrible que todo se te venga encima de una vez”, yo le agradecí y nos bebimos un café. Estaba muy alegre mientras hablamos, hasta que le pregunté por Marcela, si se veían o no. Su cara cambió, de repente bajó la mirada y dijo “¿cómo puedes preguntar por esa, sobre todo después de lo que te hizo?”. Quede frío… ¿lo que me hizo?... no comprendía que quería decir “¿a qué te refieres?”, le pregunté. “¿Cómo que a qué me refiero? Termina contigo después de engañarte de esa manera, no sé como estas tan tranquilo…”, “No hemos terminado, no me ha dicho nada”-le respondí serio, molesto. Ella no sabía que dec...

La ultima oportunidad (Parte 2)

[Editado en 01/05/2016] Ese día fui a su departamento, lo compartía con una amiga, la que se sorprendió al verme, entonces ella se limitó a decirle que era un amigo.  Marcela y yo trabajamos hasta las siete de la mañana y, modestamente, quedó genial el trabajo, mejor que antes quizás. Ese día, por suerte, no tenía clases, así que al llegar a casa, dormí hasta las cinco de la tarde, luego me bañé y estudié solo por tres horas y volví a dormir. ¡Ah! Por cierto, ella me pidió mi número de celular, así que, no fue tan grande la sorpresa cuando recibí un sms de ella diciendo que se sacó un 6,8 en la maqueta, lo que me alegró.  Esa vez, salvé el examen y los otros cuatro que di. En vacaciones de invierno de ese año, no salí a carretear la primera semana, fue raro, andaba con la cabeza en las nubes. En mis sueños aparecía esta chica morena, de pequeñas orejas y grandes ojos, un mentón puntiaguda, unas paletas que resaltaban más que sus otros dientes, sus manos pequeñas d...

La ultima oportunidad (Parte 1)

[Editado en 25/04/2016] Ya era muy tarde para mí. No había ninguna esperanza en el corazón. Si alguna vez hubo buenos sentimientos, esperanzas y sueños, se esfumaron con el sonido del revolver percutido en mi sien. Ya no eran seis, eran cinco las balas que quedaban. Pero a mí, eso ya no me importaba. No importa si fue hoy, mañana o ayer. No lo sé, no me considero inocente… pero… ¿tan malo fui para merecerlo?... Viví durante veinticuatro años en la misma casa. Mi padre quedó cesante por un problema a la espalda, casi invalidante, así que lo jubilaron. Mi madre nos sostuvo desde entonces. A los dieciséis, ella se fue con un taxista. La volví a ver a los veintidós, ni la salude. En la escuela, siempre fui conflictivo. No me interesaba estudiar, así que me dedicaba a jugar fútbol y conseguía quien hiciera mis deberes. Después de repetir primero medio, me calme, no me hice un genio, pero no volví a repetir un grado. En segundo medio tuve mis primeros noviazgos, aunque ningu...

El final perfecto

[EDITADO en 10/04/2016] La ciudad nos parece devastada, como futurista y de ciencia ficción. Pero no, nada de eso, es un lugar común.  En las paredes están llenas de propaganda política de años atrás, además de estar rayada encima con sprite de mala calidad que con agua se derrama. El aroma del lugar, no es mejor que su aspecto. En sus esquinas hay mujeres, con cortas minifaldas, fumando cigarrillos. De vez en cuando se detienen autos, no muy grandes ni lujosos. Ellas se acercan a las ventanas, hablan un poco y muchas se suben, otras solo vuelven a la esquina a prender otro cigarrillo.  Un hombre, alto, muy delgado, que va formal, como saliendo de la oficina, entra a uno de los bares que ahí son abundantes. Debe esquivar a dos hombres que llevan a un tercero en claro estado de embriaguez, gritando groserías. Lo botan en la vereda y lo patean hasta que solo se queja. El hombre alto, ni siquiera vio esto, pues solo esquivó y entró.  Se sienta en una mesa. E...

Cadencia después de un trago amargo (parte 3, final)

[EDITADO en 03/04/2016] Ella, muerta de la risa le dice “¿y yo?". “Hace lo que quieras” le respondió él sin mirarla.  La música se apagó, al igual que la luz, pero tan borracho estaba él que no se enteró.  En un momento, se giró en la cama y se topó con la cara de la chica que conoció hace horas nada más y a la que ni siquiera le recordaba el nombre. Era linda, con maquillaje en demasía, pero linda de todos modos.  Pensó en besarle, se sentía sobrio así que medito si debía o no, desistió. Se quedó mirando la largos minutos, hasta que ella abrió los ojos lentamente y le sonrió. Él, involuntariamente, movido por una energía desconocida, pero tibia, le empezó a acariciar la mejilla. La sonrisa que sus blancos dientes mostraban, se entristeció y empezó a llorar, entonces él la abrazó fuerte y se mantuvieron así largo tiempo. Cuando paró de llorar, Octavio se dio cuenta de que ella se había dormido, entonces, él se alejó un poco para que ella respirara, pero de in...

Cadencia después de un trago amargo (parte 2)

[EDITADO EL 27/03/2016] En un primer momento, él se intimidó, pero luego, cuando empezó a sonar “Norwegain wood”, de The Beatles, todo volvió a su cabeza, las veces que Soledad ponía ese tema y repetía lo mismo: “ahh ¡cuanto me gusta este tema! Me recuerda al libro de Murakami”. Él mismo recibió ese libro de regalo, cuando Soledad solo era una muy cercana amiga.  “¿Y qué es lo que te complica que haz decidido ahogar tus penas en un Merlot y contarselas a un extraño?” Le preguntó Octavio, sin mirarla, untando en Ketchup y comiendo sus papas. Ella bajó la mirada y parecía que comenzaría a llorar, pero de repente sus ojos se abrieron y comenzó a reír.  “Acabo de ver al que sería mí futuro esposo, a ese hombre, al único que he amado… Besando a una chica menor que yo, aunque la vida la ha bendecido mucho más... ¡que cuerpazo tenía esa pendeja! Jajaja” Tomó la copa al seco y se sirvió más vino. “¿Sabes? Esta es la segunda vez que me emborracho en mi vida” Miró a O...

Cadencia después de un trago amargo (parte 1)

[Editado 20/03/2016] Hace muy poco que tomó esa costumbre de, cada vez que estaba un fin de semana solo, beberse una botella entera de coñac. Su mujer lo había abandonado, por lo demás, por su completa culpa. Él se obsesionó trabajando, paradójicamente, con la intensión de juntar dinero para un gran viaje con ella. Lamentablemente, ella nunca lo supo, creyó que él la cambió por su trabajo.  Bueno, también hubo ese típico e infaltable sujeto, ese que pinta la vida de aventuras y desenfreno sexual, porque siendo justos, Octavio no era bueno en la cama, tampoco malo, pero muy inseguro, entonces claro, hacía las cosas mal. El día que Soledad le dijo “me voy, ya no quiero seguir con esto, me canse de ti, de tu mediocridad y tu continuo abandono… Además, he conocido a alguien que me escucha y me hace sentir mujer, algo que contigo olvidé”, el mundo de Octavio se derrumbó, sin previo aviso.  Pasó 25 años creyendo que el amor era una mierda, un juego biológico para aparea...

En el ciclo del castigo (PARTE 2)

--> [Editado 13/03/2016] A eso de las ocho y media, se bañó, había sudado mucho durante el día. Se puso el traje y tomó el auto. Estaba algo mareado y el baño no lo despejó, así que dio unas vueltas antes de ir por Lorena. Cinco minutos antes de las diez, Fernando estaba fuera de la casa, esperando que saliera su novia. Esa chica que conoció en primero de universidad, aunque ella aún estaba en la escuela, era dos años menor. Se enamoraron muy rápidamente, ella era de hablar en futuro, mientras que él no sabía que quería a futuro. Durante un año... no, durante dos, fueron felices, viviendo una relación tranquila, sin grandes demostraciones de amor, pero ambos se sentían cómodos así.  Para el cumpleaños número veintidós de Fernando, que era en enero, Lorena andaba de viaje, en Brasil. Él fue con unos amigos a celebrar a un Pub y luego irían a una disco. El Pub estaba cerrado, así que fueron a la disco, pero él no bailaba sino era con trago en el cuerpo, entonces se q...

En el ciclo del castigo (PARTE 1)

[Editado en 05/03/2016] Se fue perdiendo en un desenfrenado y desabrido baile. Solo, al centro de la pista, con un ojo en tinta y el otro destruido, con lágrimas de sangre que dejaron de caer hace un rato...  Desde que se prendió la radio y escuchó “So lonly” de The Police, supo que sería un día extraño. Aún no terminaba la canción cuando el teléfono celular sonó y al contestar, la inconfundible voz de su novia lo saludó enérgicamente y dice algo así como “¡hola dormilón! Es hora de levantarse, recuerde que tiene que pasar a por su traje a la lavandería, luego pagar el teléfono…” y así ella continuó dándole indicaciones que él, aunque no lo demostrara su cara de somnolencia, escuchaba atentamente.  Cuando ella finalizó, él dijo su primera palabra “¿y a qué hora te debo recoger?” su voz era más áspera de lo normal, aunque hay que reconocer que su voz no era muy linda o agradable al oído normalmente. “mmm...… recógeme a las diez” le respondió ella y agregó “bueno, no...

Noche de carrera sin taxímetro (PARTE 2)

[Editado en 01/03/2016] Encendió el taxímetro sin saber realmente si lo leería. Cargó bencina y partieron en su Nissan V-16. Ella le indicó que fuera hacia el sur, quizás llegar a la pre-cordillera. Él, acató. Las calles lucían más desiertas que de costumbre. Ella le dijo. -“¿cual es tu nombre? ¿Tienes mujer? Háblame de ti” Mientras abría el chocolate negro con almendras. Pedro comenzó. -“bueno… me llamo Pedro González Rivera, no tengo segundo nombre, no sé por qué. Tengo 32 años, estoy soltero hace tanto que ya olvidé desde cuando, soy profesor de historia y geografía, pero las cosas no andan bien, así que compre este auto para solventar mi vida, juntar plata para un pos grado en geografía, entre otras cosas” comentó Pedro, ella estaba muy interesada, quizás divertida. Ella interrumpía constantemente con preguntas y Pedro respondía sin mayor compromiso, en realidad le daba igual hablar de él y su vida, nunca las sintió interesantes. Luego la mujer le preguntó si q...

Noche de carrera sin taxímetro (PARTE 1)

[Editado en 22/02/2016] Subió al taxi secándose los ojos, el chofer se dio cuenta, pero Pedro era nuevo, había comprado el vehiculo en interminables cuotas que pagó sagradamente todos los meses, pero nadie le enseñó a ser taxista, ya sabes, con eso de ser sicólogos y todo eso. "¿a dónde señorita?" preguntó, ella lucía de unos veinticinco años, no más. Delgada, pelo castaño oscuro, liso. Unos pendientes muy grandes que, aunque no sé de moda, no parecían hacer juego, pero el hecho de ser oro, era entendible que los quisiera usar un sábado en la noche y más con un vestido largo ceñido al cuerpo. Ella respiró y dijo “¡vamos, vamos!” con cierto apremio, entonces Pedro acató. Habían pasado unos tres minutos cuando ella por fin le dijo “Perdón por entrar así a su auto…la verdad, no tengo un destino al que ir aún ¿le importaría dar unas vueltas? No se preocupe por el dinero, lo tengo de sobra…de hecho es lo único bueno que he sacado de mi matrimonio” al decir esto ul...

Por ti~

Siempre con los ojos sin brillo, siempre espalda arqueada, siempre con la palabra busco en la frente... Escudriñando el momento idóneo, a la persona a quien le tome la mano y llene de halagos y placeres, por que ella me llenará de placeres y halagos de mi mano. Al caminar por un sendero como sombra y de rayos de sol rosa, lo he pensado con determinación y mi visión de espesa niebla se ha liberado... Solo puedo seguir tu espalda con pasos torcidos, con ideas ciegas y alucinaciones de diamante, pero si tú así lo quieres, te seguiré fiel y juntos elaborar mil canciones que cantaran lo ancianos de otras épocas. Te encontré en el sendero entre Nueva York y La Comarca. Caminamos juntos y me gusta oír tu voz, de vez en cuando contarte mis historias que no contenían dragones de plata, pero no parecen aburrirte. Tú y tu canto de avecilla en la plenitud de la vida que el viento quiere llevarse a Shibuya y Osaka. Han pasado 12 septiembres y aún, más que nunca, solo quiero caminar y contarte hist...