Entradas

Mostrando las entradas de abril, 2009

Sin Alas...

[Corregida el 06/12/2015] Abrió sus alas azules, en plena calle la vi volar. Más que azules, me parecían celestes, detuvieron el transito de la calle y los edificios más altos, ya no lo eran. Su mente se abrió al mundo, sus miedos se fueron junto con ese brillo que vi en sus ojos alguna vez. Sus ojos se hicieron más superfluos, ligeros y nublados, que una brisa haría que desaparecieran como cenizas en el aire.  El aire comenzó a mirarla, el viento la animaba a extender sus alas. Yo quise seguirla y extendí las mías. Extendí mis alas y vi que de un gris manchado se formaban, esto no me sorprendió y seguí buscando esas alas celestes.  Sus alas se empezaron a agitar para comenzar el vuelo, yo moví las mías para seguirla, pero antes de despegar los pies del frío asfalto, vi como se alejó raudamente siguiendo otra silueta.  Mí silueta precaria y endeble, llena de ángulos mal formados y de desazón al andar, entendió que no era sabio seguirla, pues mis alas eran...

Memoria de un beso en "18".

[Editado el 30/11/2015] Él, en esa calle, donde existía mucho ruido.  Un día olvidó como besar, olvidó como se sentía. Un día, olvidó lo que se sentía un beso de verdad, un beso de amor, cálido, extenso, de esos que entre la lengua y los labios pareciesen acariciarse y todo el cuerpo se harmoniza en esa función, los sentidos solo se preocupan de "ese" beso, la gente deja de existir, solo piensas en el beso, en como los brazos aprisionan al receptor de este beso, como desesperadamente tus brazos le dicen: no me dejes, no dejes de besarme, una y otra vez, no me dejes volver al mundo real, por que en él solo hay dolor y confusión, solo hay cadenas, aquí puedo ser libre y elegir libremente ser tú esclavo.  Un día, el olvidó como besar, en la calle "18", se puso de pie y pensó en ese hecho, abrió su corazón con la esperanza de volver a recordar como se hacía, como se recuperaba la libertad del besar, de entregar el alma en un beso, de recibir un alma ajena en un...

"Camino"

[Editado en 22/11/2015... ¡había mucho que corregir!] Ayer fui a esa silenciosa, tranquila y cruel plaza abandonada...  Había pasado al lado de ella muchas veces, no le tomaba mayor importancia, pero me daba curiosidad por sentarme en ella, o quizás recorrerla, por qué... ni idea.  La ciudad se mueve vertiginosa, no me acostumbro a eso, ese café era tan interesante como creí... bueno, quizás no interesante, más bien cómodo, me siento bien en él. Desde él recuerdo lo que vi ayer. Lo que sentí en ese momento, no quisiera vivirlo otra vez.  Físicamente, frente a frente, no la veía hace más de un año, pero nunca se borró de mi memoria, aún la veía en mi espejo en las mañanas, aún sentía su espalda en mi, aún sentía sus labios recorriendo mi cara; nunca me dijo: te amo. Todo se interponía entre los dos, su ansiedad de futuro y yo con mi conforme existencia, pues a mi solo me bastaba ella, a ella, nunca le bastó.  Ese mundo contradictorio se vio obligado a c...