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Mostrando las entradas de julio, 2010

Dos en el paraíso.

[Editado el: 13/05/2014] Y así se conocieron. Entre los lagos más hermosos que te puedas imaginar. Rodeados de un pasto verde, pero tan suave, que sus descalzos pies no sentían dolor ni frío. Una brisa tibia y un cielo azul sin sol. Ella y sus rubios cabellos, esos que en la infancia la hicieran sentirse especial, pero que en la adolescencia la convirtiera en la peor catalogada de la clase. Muchos nunca le hablaron, pues creían todas las mentiras que de ella se decían. De que era una mujerzuela, que jugaba con los hombres, que tenia basta experiencia en la cama, con solo catorce años… lo cierto es que, nunca había estado con un hombre. Tuvo un novio, dos meses de verano fue su vida como pareja, pero entonces él quiso ir más allá y entre golpes, se separaron y, a sus quince años, no quiso saber de hombres ni amores. Veintitrés años y ella vivía sola con una amiga. Amiga que la veía más que eso, y como pareja, solo una estaba conforme, la otra, realmente no sabía que deseaba...

El guitarrista flautista.

En una sociedad de primates, él guitarreaba con desenfreno,  con desespero,  con esmero  y en enero.  Se miraba las manos al parar cada canción y no se conformaba, quería verlas amordazadas, ensangrentadas,  manchadas como las de Víctor Jara.  No lo consiguió, porque su justicia no era tan pura…  ni tan injusta,  porque todo se ajusta  al que pregunta  qué quiere la marabunta  y, nosotros la marabunta, así, en silencio,  nos gusta.  Después, vio una inocente marcha de escolares,  no eran profesionales  y TVN los tildó de inmorales,  el presidente, luego de beber su Miguel Torres,  los llamó animales.  Pero el guitarrista ya no guitarreaba,  sino que soplaba una linda ocarina con forma de flauta;  la llamaba Francia en honor a su amada,  que se llamaba Esmeralda, gordita simpática que comía pancitos,  que no conocía París y s...