Epifanías de música I
[Editado en 06/11/2016] Y así, luego de pensarlo mucho, me lanzo al interior del vagón. Temo por mí vida… es un espíritu acechante, un fantasma del que no logro escapar, ni cuando estoy solo…. Aún me reflejo en sus ojos. Pero estos están cerrados, todo lo que trascurre en mis ideas se cierra con tus ojos. Como sea, el vagón está medianamente lleno y yo subo con mi último aliento, las puertas se estrechan y cierran detrás. Un sudor irrefutable. La adrenalina de no subir y el miedo de estar frente a ti al unísono me convierten en una despreciable y diminuta imagen… bueno, esa imagen se ha quedado en mi cabeza desde tiempo largo, angustiado y nada sabio. Pensé en fingir que no te vi, que el tiempo ya hizo su acto de presencia, que “¿qué demonios, estabas aquí? Vaya, no me fijé”, pero ¿Qué tontería no? Seguiría actuando y temiendo. Me seco el sudor con un pañuelo desechable, mientras me apoyo en la puerta contraria. Tú y tu celular van conversando en la otra puerta. No recuerdo qu...