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Mostrando las entradas de octubre, 2010

Amarte...

Todo es tan estrambótico… todo brilla de ausencias y pura alevosía, tengo el alma mía, incongruente y sin referentes… bueno, no tan metafórico… mi mente de colibrí borracho se ha mundaneado de todo lo oscuro y cajoneado… ¿Cuándo antes tanto me he regocijado? De tu mano creo en un vínculo, entendiendo el proverbio, entendiendo el odio como pasado y solo y contigo la felicidad no se permuta, solo cambia la minuta, pero la tinta es la misma, para decir cuanto puedo Amarte. Quizás sea por amor que haz llegado y en palabras no hay descrito escrito que pueda, cual fabula, hacer real este pensar… este amar. No tan confuso es el amar, solo se trata de dejarse llevar, como agua empujar y levantando las manos, enfocarse en lo irreal, lo no vano… Dos brillo en tus lentes, potencia pierden pureza que ver, me gustas más sin ellos, por que puedo mirar sin ver y entender con fe ciega y jadeante que no hay pasado sino senda virtuosa al mirarte… Amarte

Un odio rastrero.

[Editado en 05/06/2016] Corrió y corrió. Sus piernas de cinco prematuros años no seguían sus órdenes, sino la voluntad propia que de algún modo obtuvieron. Su hermana ahí tendida, con el pecho abierto por ese punzón y su novia con la cabeza oscura y con sangre por los batazos que le dieron. Pero eso no lo entendería él, no entendería eso, él no tenía que entender la intolerancia, la cobardía y la crueldad del hombre.  De hombres que se creen dueños de una verdad absoluta. Verdad que los convierte en sanos y normales. Los "neonazis" que las embistieron, ni siquiera se preguntaron a quien dejaban sin familia, si eran o no buenas personas; si ayudaban a esta sociedad oscura, desbordada en prejuicios de consumismo arrebolados.  Él, a sus cinco años vio a su madre caer al suelo sin decir más que “¡Benja corre! ¡Ándate!”, con lágrimas en sus ojos, mientras uno golpeaba a “la tía Tamara”, esa que siempre se preocupó por él, la que le compró los útiles escolares para que...