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Mostrando las entradas de diciembre, 2010

Galbana

[Editado en 19/06/2016] Enfermo, en su cama, no hizo más que alejar a todos con su desconfianza, con su miedo a vivir. Beber de la copa ajena no era para él, pues revoloteaban sobre él millones de temores como llagas en el brazo.  Una vez un fantasma le dijo: escúchame, la luna es hermosa, sígueme, que hay a quien proteger. Pero ni una canción lo haría recorrer los ríos de la confianza y las alas del fantasma se hicieron neblina y ya no hubo más que preguntas.  Ella era tan bella, pero tan bella, que nadie más lo notó, nadie vio la verdad en ella hasta que él la descubrió y fueron felices, pero tanta belleza rebalsó el camino y el viento y la neblina los vieron alejarse y desde entonces, el odio hacia el viento lo encerró.  El reflejo azul, de un río entre árboles sagrados, era la respuesta a su temor, era su salida… pero se negó a verla y se compadece con un vaso de vodka barato.

Espejismo en la ratonera (rutinaria)

[Editada en 12/06/2016] Abrumante y sofocante, esos trenes españoles son inhumanos. Solo en eso podía pensar… y en mi retraso, claro.  Pero la vi, de pie frente a mí, de espaldas, concentrada en su cuaderno y sus apuntes. No sé que fue, pero su piel, que su despejado cuello permitía ver, me hizo quedarme detenido en el tiempo.  Las estaciones se hicieron multicolores entre amarillo, azul, rojo y verde. De pronto, pude oler un perfume familiar. Era el tuyo y lo que veía no era una tentación, sino un recuerdo. Su postura, su cuello, su pelo oscuro y corto, me hicieron verte con el pelo tomado, en el metro, que es más fresco, mirándome y abrazándome.  Como un aire marino, vi tu imagen por un momento, olvidando la ratonera en la que yacía preso. Una sonrisa selló mí momento placentero. En la quinta estación, ella cambió su pose y guardo el cuaderno.  '¿Mensaje en mi celular?… no, solo era mi idea', pensé al bajar la mirada. Al subirla, el espejismo no...