Dos cuentos cortos sobre la lluvia
Desayuno Este invierno he desarrollado un nuevo gusto: desayunar en el patio mientras llueve. Estoy a salvo bajo el techo de la terraza, pero sentir la lluvia con un buen café y música de TOE, se convierte en un momento espacial. Si bien estoy consciente, mi mente se tranquiliza y mi pecho se siente feliz. Algo que agradezco después de las noches de desvelo. Trabajo profusamente en esa novela. Lloro constantemente con cada recuerdo que imagino para el personaje. Supongo que hay mucho de mí en él. Un trueno. Vierto más café en la taza, está en su punto perfecto, en tres minutos más estará demasiado frío y hace tres minutos estaba demasiado caliente. Las tostadas con la mermelada de damasco estaban particularmente crujientes. Otro trueno. Podría estar así eternamente, pero empiezo a sentir frío y el vapor de mi boca es un aviso de que no me queda mucho tiempo en la terraza. Tampoco quiero entrar, acabo de recordar que ella ya no está dentro. No ha estado hace vari...