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Mostrando las entradas de 2017

Dos cuentos cortos sobre la lluvia

Desayuno Este invierno he desarrollado un nuevo gusto: desayunar en el patio mientras llueve. Estoy a salvo bajo el techo de la terraza, pero sentir la lluvia con un buen café y música de TOE, se convierte en un momento espacial. Si bien estoy consciente, mi mente se tranquiliza y mi pecho se siente feliz. Algo que agradezco después de las noches de desvelo. Trabajo profusamente en esa novela. Lloro constantemente con cada recuerdo que imagino para el personaje. Supongo que hay mucho de mí en él. Un trueno. Vierto más café en la taza, está en su punto perfecto, en tres minutos más estará demasiado frío y hace tres minutos estaba demasiado caliente. Las tostadas con la mermelada de damasco estaban particularmente crujientes. Otro trueno. Podría estar así eternamente, pero empiezo a sentir frío y el vapor de mi boca es un aviso de que no me queda mucho tiempo en la terraza. Tampoco quiero entrar, acabo de recordar que ella ya no está dentro. No ha estado hace vari...

Caminando hacia el pasado

Siempre ando somnoliento, sin importar a qué hora me duerma. Hoy caminaba a un recital muy mal organizado, lo que me hacía dudar si valdría la pena. Mientras caminaba, el clima era otoñal y el horario invernal hizo que comenzara a oscurecerse muy temprano. No recordaba haber caminado por aquella calle, pero mientras iba avanzando comencé a darme cuenta que hace unos diez años había andado por ahí de la mano con cierta mujer. No pude evitar sonreír. Era muy especial. Siempre traía su cabello largo, sin importar mucho la época, pero siempre se quejaba de lo largo de su cabello, y sin embargo hasta el último día nunca se lo cortaba. Recuerdo que caminábamos mucho y sin sentido. Muchas veces la propuse que saliésemos de la ciudad, hacia paisajes más rurales, pero nunca aceptó, siendo lo más cercano a salidas de ese tipo, cuando íbamos a parques metropolitanos, pero entre más vegetación había en estos, más incómoda lucía e incluso se ponía triste. Así que desistí y solo cam...

Tres cuentos cortos 2017

Castillo en el cerro Aún recuerdo la gran piedra en el cerro, la llamábamos piedra “resbalín” por su forma lisa, aunque nunca nos lanzamos por ella. Era firme y por eso construimos en ella. Nuestro club parecía que caería en cualquier momento, pero con la gran piedra jurábamos que era un castillo. Por diez años nuestro castillo siguió incólume hasta que la adultez no separó. Pero nuestro castillo siguió ahí, aunque sus ‘caballeros’ ahora eran pájaros, bichos y ratones. Sólo sucumbió en el verano de dos mil catorce por los incendios forestales que algún idiota comenzó. Una guerra que nuestro castillo no pudo soportar. Mall Los malls son lugares sin romanticismo. Aun así, nuestra primera cita fue en el Starbucks del Vespucio. Conversamos varías horas, aunque fui yo quien más habló. Ella asentía con gracia lo que yo decía. A veces agregaba algo, pero finalmente fue un monólogo. Aun así te quise mucho pero los monólogos me cansaron en su momento. Terminamos en la escalera...