Entradas

Mostrando las entradas de 2016

Tiempo y culpa

- Quizás si ella hubiera tenido un trasero así, mi obsesión sería mayor. Pensó mientras el metro avanzaba y la joven a pocos metros le daba la espalda. Luego se rectificó a sí mismo . - En realidad su trasero no cambió nunca mi forma de pensar en ella. Su tiempo parecía haberse detenido en los 25, a pesar de sus 40 años, el tiempo no parecía avanzar en su mente. Cristina había muerto a los 22 y él, a sus 25, nunca entendió porque tuvo que ser ella. Hace 15 años, una bomba en un humilde kiosco en la periferia de la ciudad se llevó a un locatario de 56 años y una joven clienta de 22 años. La prensa no hizo ruido de este suceso, nadie lo publicó en un diario ni lo escuchó en la Radio. Sólo silencio. Igual fue así en la justicia, falta de pruebas y el caso no prosperó. Así, José Luis era amputado de su sentido de realidad. Hasta ahora no entendía que pasaba con él. Fue un romance breve, pero apasionado. Desde la Universidad, cuando se conocieron en el primer año ...

Tres cuentos cortos

Tres cuentos cortos que no alcancé a presentar a un concurso: Al sur de la tierra media. Cuando estoy en el sur, sueño con un mundo de Tolkien. Que de entre las nalcas surgirá un caballero de armadura y cota de malla, o que de un frondoso Canelo surgirá un elfo ágil y bizarro; o que un arrayán adquiere vida y camina junto a ents de araucaria. Por eso vuelvo cada año con la esperanza de ver ese espectáculo. Peatón Siempre critiqué a mi madre por ser mala peatona. Cruzar donde no debes y no respetar semáforos. Hasta que me dieron, gentilmente, el paso en un cruce de peatones y un bus no lo respetó y arrastró una camioneta 4x4 y un camión tres cuartos hacia mí. Salvé ileso por poco. Ya no crítico a mi madre como peatona. Suerte Ella siempre se consideró afortunada. A pesar de que su marido cayera de un puente ferroviario y muriera. Aprendió a agradecer lo que tenía. Murió al caerle un cajón de frutas de un camión en movimiento.

En otro lugar

Todo ocurrió un día frío de primavera. Esa mañana, justo la que eligió como un día de descanso y distracción, estaba nublado y frío. No le importó de todos modos. Lo realmente importante era que tendría tiempo para sí mismo, para dibujar, ver una película o tomar un café. Siempre que se daba días de descanso como este, lo hacía lejos del lugar donde vivía, así nadie lo reconocería y le daría la lata: "cómo va la vida" o "y cuándo te veo". Nada de eso. Podría ser él y dibujar árboles, piletas o lo que viere. Llegó al parque a eso de las diez de la mañana, después de pasar a desayunar y caminar unos treinta o cuarenta minutos. Mientras avanzaba, pudo ver a una pareja que tocaba guitarra muy divertidos y pensó dibujarlos, pero luego de detenerse a reflexionar en lo invasivo que eso sería, desistió y siguió andando. Sin darse cuenta, caminó hasta los límites del parque. Al no encontrar otra inspiración, decidió sentarse en una banca y comenzó a dibuja...