Espejismo en la ratonera (rutinaria)
[Editada en 12/06/2016]
Abrumante y sofocante, esos trenes españoles son inhumanos. Solo en eso podía pensar… y en mi retraso, claro.
Pero la vi, de pie frente a mí, de espaldas, concentrada en su cuaderno y sus apuntes. No sé que fue, pero su piel, que su despejado cuello permitía ver, me hizo quedarme detenido en el tiempo.
Las estaciones se hicieron multicolores entre amarillo, azul, rojo y verde. De pronto, pude oler un perfume familiar. Era el tuyo y lo que veía no era una tentación, sino un recuerdo. Su postura, su cuello, su pelo oscuro y corto, me hicieron verte con el pelo tomado, en el metro, que es más fresco, mirándome y abrazándome.
Como un aire marino, vi tu imagen por un momento, olvidando la ratonera en la que yacía preso. Una sonrisa selló mí momento placentero. En la quinta estación, ella cambió su pose y guardo el cuaderno.
'¿Mensaje en mi celular?… no, solo era mi idea', pensé al bajar la mirada. Al subirla, el espejismo no estaba. Se había ido en un abrir y cerrar de puertas de la ratonera.
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