Dos en el paraíso.
[Editado el: 13/05/2014]
Y así se
conocieron. Entre los lagos más hermosos que te puedas imaginar. Rodeados de un
pasto verde, pero tan suave, que sus descalzos pies no sentían dolor ni frío.
Una brisa tibia
y un cielo azul sin sol. Ella y sus rubios cabellos, esos que en la infancia la
hicieran sentirse especial, pero que en la adolescencia la convirtiera en la
peor catalogada de la clase.
Muchos nunca le
hablaron, pues creían todas las mentiras que de ella se decían. De que era una mujerzuela,
que jugaba con los hombres, que tenia basta experiencia en la cama, con solo
catorce años… lo cierto es que, nunca había estado con un hombre. Tuvo un
novio, dos meses de verano fue su vida como pareja, pero entonces él quiso ir
más allá y entre golpes, se separaron y, a sus quince años, no quiso saber de
hombres ni amores.
Veintitrés años
y ella vivía sola con una amiga. Amiga que la veía más que eso, y como pareja,
solo una estaba conforme, la otra, realmente no sabía que deseaba.
Era rara, pues,
nunca esperó un príncipe en un caballo blanco, ni un modelo en un Ferrari.
Sus estudios de
Antropología, no lo eran todo, pero si le permitían llevar su vida tranquila.
Por eso, nunca tuvo claro como llegó a caer en eso. De una puerta a un bus, y
su bolso ya no era su bolso. Ahora pesaba dos kilos más que llegaron de blanco
para quedarse. Se dio cuenta de ese algo tan extraño, por eso creyó que solo la
policía golpearía su puerta y ahí explicaría todo… pero sin hacer preguntas, un
hombre gordo con pantalones de jeans tres cuarto, que la miró frío, vio el
bolso en la mano derecha de ella y desde ahí solo recuerda el largo cuchillo
que entra en su pecho varias veces… olvido el dolor, solo recuerda como todo se
nublo hasta ver lo más oscuro… Después el pasto y el lago y él.
Él sentado a la
orilla del lago, parecía que nada lo desconcentraba, miraba las apacibles olas
de ese lago. Sus choques eran tan relajantes, como el mejor de los masajes.
Miraba hacia el
final del lago que se veía más, mucho más allá. Ahí vio su piano de cola, ese
que desde los cuatro años lo acompañó, primero como un enemigo y luego como un
hermano. Nunca quiso ser un gran concertista, pero tampoco terminar en ese bar
de mala muerte. Claro, no era la Piojera o Las Tejas, era un bar muy VIP del
barrio alto, pero que tenía a la peste con olor a Armani en sus mesas.
Transaban vidas
humanas, como cabeza de ganado, bajando las vacaciones y aconsejándose de primo
a primo que desarmara tal sindicato, que cortara cabezas y se deshiciera del
problema, etc. Todo esto, ya no le producía más que asco y al salir en una
noche de neblina, presenció lo que no debió. Un hombre de camisa de seda
golpeaba a una mujer de unos veinticinco años y él, intervino, empujando al
tipo. Solo escuchó el “clack” del revolver, un ardiente dolor y un borroso vaivén
y se vio en el valle verde solo, mirando al vacío y parecía que no dejaría de
hacerlo nunca. Pero al final, se volteó a verla y le regaló una leve sonrisa.
Ella se acercó sin miedo y se sentó a su lado, a
mirar al hermoso lago. “Fue duro ¿verdad?” le dijo él, tranquilamente, como si
la conociera desde siempre; “je sí, lo fue… pero… pero aquí ya no siento temor,
o quizás no tiene sentido tenerlo después de cómo llegamos aquí”, él aún
sonriendo, solo afirmo con la cabeza. En eso, sonidos de aves se oyeron cada
vez más cerca y llegaron al lago. Eran blancas, grandes. Parecían cisnes, pero
su porte era mucho mayor, al igual que el largo de sus picos. Si se les miraba
de cerca, tenían ojos verdes, azules, celestes, amarillos… en fin, un sin fin
de colores hermosos y chispeantes. Mientras estas aves bebían y jugueteaban,
los dos jóvenes observaban maravillados, pero apaciblemente, como si lo que
vieran, fuera algo de cada día. Cuando se acostumbraron al sonido de estas aves
en el agua, él la miró y ella a él. Sus manos se entrelazaron y sonriendo
tiernamente, ella puso su cabeza en el hombro de él. Miraron el lago, quizás
por un tiempo eterno.
Comentarios
un besazo¡¡ Ah por cierto, esa historia me gusto mucho, ya la leí en el forito y ya te comenté alli. =D
Xaiituu