Cadencia después de un trago amargo (parte 2)


[EDITADO EL 27/03/2016]

En un primer momento, él se intimidó, pero luego, cuando empezó a sonar “Norwegain wood”, de The Beatles, todo volvió a su cabeza, las veces que Soledad ponía ese tema y repetía lo mismo: “ahh ¡cuanto me gusta este tema! Me recuerda al libro de Murakami”. Él mismo recibió ese libro de regalo, cuando Soledad solo era una muy cercana amiga. 

“¿Y qué es lo que te complica que haz decidido ahogar tus penas en un Merlot y contarselas a un extraño?” Le preguntó Octavio, sin mirarla, untando en Ketchup y comiendo sus papas. Ella bajó la mirada y parecía que comenzaría a llorar, pero de repente sus ojos se abrieron y comenzó a reír. 

“Acabo de ver al que sería mí futuro esposo, a ese hombre, al único que he amado… Besando a una chica menor que yo, aunque la vida la ha bendecido mucho más... ¡que cuerpazo tenía esa pendeja! Jajaja” Tomó la copa al seco y se sirvió más vino.

“¿Sabes? Esta es la segunda vez que me emborracho en mi vida” Miró a Octavio como pidiéndole permiso para comer una papa y continuar hablando, él se acariciaba el lóbulo de la oreja derecha con su dedo índice, hace tanto que había adquirido esa manía, que ya era parte de él, le acercó el plato y bebió un trago de vodka y agregó “¿así?”, “sí, la primera fue hace dos días, en mi despedida de soltera. La tuvimos que hacer antes, porque ayer se fue mi mejor amiga a Nueva York, un sueño que ella tenía, o sea, hace mucho tiempo, de hecho, los pasajes los tenía comprados antes de que yo pensara en casarme. Porque esto del matrimonio fue muy repentino, o sea, arreglando todo a full ¿y para qué? ¡Para que el huevón este se acostara con una pendeja de mierda!”.

 Al decir esto, subió tanto la voz que muchos se dieron vuelta a mirarle. A Octavio no le importó, ya no estaba de tan buen ánimo. “¿Y tú qué me cuentas?” Le preguntó ella al ver que él no continuó el hilo de la conversación, “pues yo, soy un cornudo que cayó a la bebida y me encerré a beber y justo el día que decido salir a variar el ambiente, y que lo estaba logrando, vienen a mi mente recuerdos de esa maldita mujer. Pero lo bueno es, sin querer ofender, que al escucharte noto que no soy el único que la pasa mal” Al decir esto, cogió cuatro papas y las comió, miró la hora y ya eran las una de la madrugada, de repente oyó que su compañera reía, él la miró con extrañeza y ella interpretando su mirada le dijo “es que no habías dicho nada o casi nada en todo este rato y sales con una frase tan larga y directa que fue sorpresivo y, por eso, me pareció gracioso jajaja” Octavio no pudo evitar sonreír. Desde ese momento, la conversación se aligeró y se bebieron una botella y cinco minutos antes de que cerraran el local, se fueron. 

Mientras caminaban y conversaban, olvidaron donde iba a ir cada uno, entonces él le preguntó si ella tenía alguna idea en mente. “O sea, tengo una idea, pero es un poco tonta” dijo ella y continuó luego de ver que Octavio hizo un gesto como diciendo “prosigue y veremos si es tonto”, “es que, no tengo ganas de bailar ni esas cosas, ya las hice en mi despedida y la verdad es que tengo frío y hambre, entonces pensé en comprar algo y comerlo en un lugar tibio” Al terminar de decir esto, bajó la mirada y se miraba las zapatillas Converse negras con caña y con cordones rojos. 
“Me parece que…” la mira seriamente, casi como para regañarla “… es una gran idea jajaja”. ella lo mira con una cara maliciosa y sonríe. 

Al final, no sin temor, Octavio le propuso ir a su casa, o pieza más bien, ella, aunque dudó, aceptó. Compraron mucha chatarra, cervezas, vino y un vodka, además de bebidas y agua tónica. El departamento estaba mucho más ordenado de lo que ella esperaba. Comieron casi desesperados, bebieron y rieron, se burlaban de sus desgracias. De un notebook con un buen sound woofer, ponían su música, ella ponía su IPOD y él los archivos del PC. Les dieron las seis de la mañana, ambos rieron mucho, pero ya estaban tan borrachos y cansados, que Octavio se tiró en su cama de dos plazas y dijo “sorry, pero estoy muerto, así que dormiré”.

[Continua...]

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