Cadencia después de un trago amargo (parte 3, final)

[EDITADO en 03/04/2016]

Ella, muerta de la risa le dice “¿y yo?". “Hace lo que quieras” le respondió él sin mirarla. 
La música se apagó, al igual que la luz, pero tan borracho estaba él que no se enteró. 
En un momento, se giró en la cama y se topó con la cara de la chica que conoció hace horas nada más y a la que ni siquiera le recordaba el nombre. Era linda, con maquillaje en demasía, pero linda de todos modos. 

Pensó en besarle, se sentía sobrio así que medito si debía o no, desistió. Se quedó mirando la largos minutos, hasta que ella abrió los ojos lentamente y le sonrió. Él, involuntariamente, movido por una energía desconocida, pero tibia, le empezó a acariciar la mejilla. La sonrisa que sus blancos dientes mostraban, se entristeció y empezó a llorar, entonces él la abrazó fuerte y se mantuvieron así largo tiempo. Cuando paró de llorar, Octavio se dio cuenta de que ella se había dormido, entonces, él se alejó un poco para que ella respirara, pero de inmediato ella se aferró a él y se quedaron inmóviles y así durmieron. 

Como a las 3 de la tarde, alguien golpeó con apremio. Ella, se incorporó, abrió despacio la puerta, pues los rayos del sol entraban con furia en la pieza oscura. Al mirar por fin bien, descubrió en la puerta a una mujer joven, de castaño pelo, lentes oscuros. “¿Perdón, aquí vive Octavio?” Preguntó con cara de no entender o quizás se había equivocado. “¿De parte de quién?” Preguntó al otro lado de la puerta, “de Soledad, su mujer”. 

Un pequeño fuego se encendió en ella, había escuchado tantas cosas sobre la mujer que tenía enfrente, que no se aguantó y dijo: “querrás decir ex mujer, por que ahora está conmigo”. Soledad, confundida y muy impaciente replicó “¿quién eres tú?”, “Sofía, su pareja, ya te lo dije”. Muy enojada, Soledad subió el tono y exigió hablar con Octavio. “Por favor cálmate y ten más respeto, no tienes derecho a exigir nada”, ahí Soledad explotó en cólera, pero antes de decir nada, Octavio abrió un poco más la puerta, tanto él como Sofía, vestían solo la parte de arriba de su ropa y su ropa interior, nada más. 

“Perdón, pero este no es modo de llegar a una casa ajena, por más pequeña que esta sea. Además tú y yo no tenemos nada q hablar”. “¿Cómo que no? Soy tú esposa y tengo derecho a…”, entonces él acercó su cara a la de ella, sabía que eso la intimidaba “tú no eres mi esposa, lo fuiste, pero dejaste de serlo cuando te fuiste con el otro sujeto y ya meses desde eso. Estoy ocupado por sino lo haz notado, me cansa tener que empezar de 0 cuando estoy a punto de tener sexo, supongo que estarás contenta ¿no? Bien, ahora lárgate de aquí”, la voz de Octavio, mostraba una frialdad y una decisión que Soledad nunca había visto. 

“Mi amor, he vuelto por ti ¿no lo entiendes? Aún te amo, no puedo dejar de pensar en ti, no quiero perderte”. Octavio casi se quebró en ese momento, pero sintió como Sofía apretaba su mano, entonces él le devolvió la mirada a la mujer que fuera su esposa. 

“Debiste pensar eso el día que me empezaste a engañar, ahora solo amo a la mujer que vez aquí y es lo único en lo que pienso. Ahora vete de mi casa antes de que te eche a patadas, la próxima vez que me dirija a ti, será por medio de mi abogado y no te molestes en amenazarme con que ganaras el juicio, dejé constancia de abandono de hogar hace ya dos meses, el juicio está ganado. Buenas tardes”.

 Al decir esto, tomó a Sofía por el brazo con cuidado y cerró la puerta. La ex mujer de Octavio, se fue sin hacer ni decir nada. Sofía lo miraba mientras él con la cabeza gacha mantenía los ojos cerrados. Una sonrisa se dibujó en su cara y empezó a reír poco a poco, hasta terminar en estruendosas carcajadas. “¡Que buen escarmiento le he dado! Jajaja”, luego se sentó en su cama, ella lo siguió. 

Sofía estaba descolocada, sin saber que decir, hasta que Octavio la miró y le dijo “gracias, me haz salvado el alma” y le acarició el cabello. Sofía, sin hacer ningún gesto, ni dar una señal, saltó sobre él y lo besó apasionadamente y, luego de ese largo y jugoso beso, se quedaron, muy muy cerca, frente con frente y comenzaron a reír juntos, juguetonamente.

Comentarios

jojojojo me gustó tu cuento. Mejor los leo por acá por q es un atado mas o menos bajar y bajar por el topic del foro xD
No te burles de mi publicación ¬¬
Soy la isa xD

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