Meditación en la montaña...

[Editado 04/01/2016]

Estaba sentado en la piedra, junto al riachuelo, con el piso de hojas secas y árboles altos mirandolo friamente. El viento era frío, él temblaba a veces para calmar lo helado. 
Era algo que le ocupaba la mente hace largos meses, quizás años. Cada vez dedicaba más tiempo a buscar la respuesta, tanto, que nada le parecía interesante o importante, dejando de lado amigos, estudios, deporte... en fin. 

Siempre tenía puesto sus audífonos, su gorro de lana, que un amigo le regaló en su cumpleaños número 16; además de esa bufanda que una amiga que se fue a España hace dos años le había tejido "para que me recuerdes". Su poleron rojo, ya muy desteñido, era el preferido, no sé por qué. Los jeans eran los mismos de siempre, anchos, no tanto, pero cómodos y zapatillas nuevas. 

Había conversado con algunas personas en su momento, porque de verdad estaba perdido, pero nunca hubo una respuesta concreta o satisfactoria. Ese día él no quería ir a la casa de esos señores, el hermano de su padre los había invitado y él no conocía a nadie, pero tuvo que ir. El descubrir que de patio tenían un cerro, lo alegró. No era que le gustara ir de excursión, quizás cuando más pequeño, pero ahora no era así, sino que era la perfecta excusa para arrancar de la reunión y meditar. 

Llevaba dos horas ahí sentado, preguntándose todo y analizándolo. Recordó la situación otra vez, ¿era mejor estar solo? ¿qué tanto la extrañaba? La verdad, mucho, pero hace un tiempo ya, que él reconoció la verdad: el sentimiento, no era mutuo. Amar de a uno, no es amar y él lo sabía, es como una polilla que trata de cazar la luz de un auto en marcha, una persecución sin sentido. 

Este día, además, recordó algo, una frase "¿y si hay algo que ella no te haya querido decir?". 
Eso, ahora, le hizo sentido y hasta le pareció básico. Los temores que ella sintió, o dijo sentir, el hecho de alejarse y no volver la mirada atrás nunca, era esa señal. Al fin creyó entenderlo todo, simplemente era eso, lo no mutuo, El ser solo una salida en su momento que no cumplió su función o quizás hubo una mejor solución. Ahora él debía asumir su descubrimiento, aceptar que poco había valido en el pasado de alguien. 
Quizás fue un buen amigo que perjudicó la amistad por ir más allá, por ilusionarse, por confundir las cosas... 

Eran las 5:00 de la tarde, debía bajar para tomar onces y de ahí volver a casa. La verdad es que llevaba, ahora, una misión: asumir la verdad y poner fin a la obsesión... tarea difícil.

Comentarios

Anónimo dijo…
Me ha encantado, la verdad que es muy dañino amar a alguien que no te ama, y yo se lo que es porque me pasa, es dificil olvidarlo y encima si lo ves todos los días...pues se complica más.
T_T siempre tengo mala suerte...xD
Te deseo lo mejor, espero que estes muy bien.
Muchos besos y cuidate muchito!!

Bye,

Sory ;)

Entradas más populares de este blog

Un contrato (segunda parte, final)

El Caballero y el Dragón.

tomando palabras sueltas de canciones, más imaginación, resulta...