Un contrato (segunda parte, final)
[Editado, y modificado un poco, el 20/01/2016] [...] Al final, le dije que yo terminaba el trabajo, cosa que hice en mi casa y casi no dormí por ello. Al otro día ella apareció tan sonriente como siempre, actuaba casi de la misma manera que todos los días, salvo conmigo. Casi sentí que me evitaba, no sé por qué. Pero tampoco hice el esfuerzo por acercarme, nunca lo hago, siempre me quedo en mí puesto, mirando hacia fuera. La ciudad se ve mucho mejor desde el banco de clases. En el segundo descanso, salí de la sala y me quedé de pie en el segundo piso del primer patio de la escuela, mirando a todos jugar o conversar. Ximena estaba con dos niñas de otro curso conversando en la banca que da al costado de la cancha, junto a las ligustrinas que cuidan del pasto y las flores que están cerca de rectoría. Esta banca se encontraba bajo un guindo que llevaba ahí casi tantos años como el mismo colegio. El guindo estaba en flor, así que las flores blancas le daba...

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un abrazo