Respuesta a una carta quemada...

[Editado 22/06/2015]


Ella leyó esa carta que quemaron y que nunca llegó. Luego, con tinta de fantasía y papel metafórico respondió sin remitente...

"...Hola, es extraño y más bien incomoda esta situación. Nunca pensé que tendría que volver a dirigirme a ti. No me mal entiendas por favor, no es que no quisiera hacerlo, es solo que, no sé, no me gusta esta situación. Aún recuerdo ese día, el último en que nos vimos, supieras cuantas cosas pasaron por mi cabeza en ese momento, no sabía si mentirte o serte sincera o quizás un poco de ambas. Aún no lo tengo claro, solo dije cosas que sentí en el momento y evite decir aquellas que te pudiesen hacer daño, porque... porque aunque no me creas, yo sé cuanto me quisiste y de verdad agradezco que alguien pueda quererme así. Pero la verdad, es que no quiero esto, no quiero necesitarte, no cuanto deseo hacerlo, pues sé que no estarás ahí para mí, tampoco tengo claro que precio he de pagar por esta decisión, a veces creo que lo estoy pagando caro, porque cuando creo sacarte de mí corazón, algo te hace volver e invade mi cabeza los recuerdos. Fuiste el primero que me ha dado tanto y yo entregando tan poco, pero no por que quisiera, no, sino que no sabía que y cuanto darte. Me duele saberte triste, el saberte extrañándome, por que yo lucho por superarlo, lucho por algo mejor, porque creo en algo mejor, aún sin saber si existe o no. Deberías odiarme, por como he sido y, sin embargo, sigue ahí, sigo en tus pensamientos y yo no soy perfecta, no soy alguien que merezca estar en tu vida. A veces, creo que compartimos el alma, te dije en nuestro adiós que no había encontrado a alguien con quien sentirme tan bien, con tanto en común... pero me estoy dando otra oportunidad, creo que llegará alguien mejor...o no mejor, pero que se acerque a lo que sueño o no sé... ¿sabes? tengo sueño y tú sabes que cuando tengo sueño hablo muchas tonterías, así que mejor dejare esto hasta aquí. Cuídate, suerte en todo. Te quiero. Adiós..."

En ese instante, cerró la carta y la metió en un sobre blanco, puso el nombre del remitente y en la chimenea encendida la lanzó, esperando que el viento llevase el mensaje a esa persona, su cara no hizo ningún gesto, seguía fría como el hielo, un cuerpo de alma confusa...

Comentarios

Entradas más populares de este blog

Un contrato (segunda parte, final)

El Caballero y el Dragón.

tomando palabras sueltas de canciones, más imaginación, resulta...