Diego, capitulo 3: "comienzo del juego"

Era una noche de verano, el se sentía muy incomodo, no era solo el calor de la noche, era su propio calor. Ya hace mucho que sus noches no eran las mismas, los recuerdos que tenía de esa mujer con la que tuvo su primera vez lo invadían y no encontraba forma de sasear la necesidad de carne que lo invadia. Recordó por un momento a la niña que vio en el río y su mente se llenó de pensamientos incorrectos, o eso sentía él. Al final, logró controlarse y durmió, desnudo sobre las sabanas celestes. Eran como las 9 de la mañana cuando una brisa fresca lo despertó. En un principio le pareció agradable, pero poco a poco ya no, y se cubrió con las sabanas, aunque ya no pudo seguir durmiendo, así a las 10 ya se levantó. Sintió la incontrolable necesidad de ir al río, verla a ella que invadió sus sueños, aunque no tenía claro por qué quería verla. Llegó al río veinte minutos después, pero no había nadie, solo el brillo del agua, esto lo provoco una molestia que no comprendió, aunque tampoco se esforzó por hacerlo. Sentose en el pasto y puso música, le gustaba el speed metal de dragonforce y hace ya un buen tiempo solo eso contenía su MP4. Eran las 12 de la tarde, él sintió ambre, así que se dio por vencido, "ya no vendra" pensó en voz alta, cuando derrepente oyó "¿quién no vendra?". Se incorporó de un salto. Era ella, con un vestido "rojo ladrillo", calcetines blancos y zapatos rojos también, en la cabez resaltaba un gorro que hacía juego con el vestido, mientras que la camiseta que traía bajo el vestido, combinaba con los calcetines, luego notaría que traía una caltera muy pequeña que combinaba con todo. "Menuda sorpresa me das" dijo de verdad nervioso, ella pareció no entender lo que él decía, pero sin prestarle asunto, se sentó junto a él. Le preguntó: "¿te vas?" y el respondió que no y ella sonrió y dijo "que bueno, pensé que no te vería ahora". Conversaron un buen rato, sobre por qué vestía ella así, ella le contó que iba a una fiesta, pero a las 3, luego hablaron de sus días, por que no se veían hace unos 3 o 4 días, pero ambos deseaban verse. Ella le dijo sonrojada "me senti muy comoda contigo, me gustó hablarte". Él no le puso mucha atención, su mente era invadida por pensamientos como los de la noche y cada vez se iban haciendo más fuertes y más sombríos. Derrepennte su mente urdió una telaraña de peligrosas ideas, un plan oscuro como un tunel sin salida, aunque en un momentos se arrepintió de sus viciados pensamientos, luego los justificó pensando "lo que pasa es que me gusta...sí, eso es, me gusta mucho...". Su rostro cambió, se llenó de una amable sonrisa y pareció escuchar atentamente lo que ella decía y conversaron animosamente hasta que llego la hora en que ella se fuera. Al despedise, él hizo como si desbiase su rostro por accidente y terminó besando en la boca de la chica. Ella enrojesió y él le pidió disculpas, se mostraba muy arrepentido, "uhm! no... no te preocupes, no pasa nada" ella respondió inocentemente, le sonrió y se fue. Una vez solo, se alegró como si hubiese obtenido un gran triunfo, y así era, su plan de conquista comenzaba y partió bien.

Comentarios

Anónimo dijo…
Pude leer algunas historias que escribiste, no sé si seran reales, pero muy weno el blog ta ntretenido... Too muy diverso...

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