Huyendo de Penelope
Llevo todo lo hermoso a un nivel tan incognito, todo solo son relampagos al mal recuerdo que trae el pasado, no curo esos baches. Quiero dejar de ser una parte de yo, un pensamiento que anula al otro, un cara y sello-pensó- pero qué parte es la que tiene que morir. Veo las ventanas llenas de chipas y soy un viento frio y tierno, pero veo el sol y soy un aire que ahoga y destroza a Penelope. Soy tan Penelope como ella, pero ella es feliz, ella tiene la mano de Alejandro, ese gran señor. Es tan tierno y muy lindo-dijo, yo no respondere a acusaciones de egolatría ni soberbia, por que ya las asumi y no sé como deshermanarlas. Apatía, eso y los pasos de torvellino por los centros de pobreza de alguna diminuta comuna. Ideas, ideas de un niño, infante no muy agraciado de antiojos y frenos que le pregunta al padre "y como hay que hacer" pero el padre, solo en bubis de su amante religiosa puede entender y pensar, así que le dice al niño: sé feliz y lucha por tus sueños. Frase falsa e inservible, respuesta de quien no está realmente escuchando. En el cuarto mes del año, Penelope me ha reemplazado, como era de esperar, por Alejandro, ese virtuoso señor que en poesias y palabras de sociego, competencia no existe. Ella es feliz, y cree que el mundo es rosa. La quimica es perfecta, concuerdan en todo y aprenden mutuamente y aún así, no hay oscuros sentimientos-pienso. Estando en una silla, tullido transformo mí realidad ficticia, ficticia realidad; de las manos altaneras que use y decise, lecciones tome, mas, insuficientes fueron. Ayer, frente al palacio de marmol y oro blanco, se puso una tremenda piedra, que no sale ni aunque con mis manos lo quiera. Dentro del castillo está-quizás- una Penelope tan alta y delga, demacrada y entregada, baja y morena, de verdes ojos y labios suculentos, con pechos revosantes de eternidad, paz. La piedra se queda, mis fuerzas no, entonces miré a su costado, creo ver un camino lejano que ignora el castillo de marmol y oro blanco. Alejandro, este sabio señor, me ha dicho que tome el camino "no faltará un rosinante"-dijo entre sonrisas falsas y extrangulantes, pero comprensibles. Dejo a Penelope, tomo al corsel y busco seguir, pero seguir con esta armadura, ha dejado salir mi ser, mi debilidad, por eso disfrasare todo en un frasco de tinta metaforica y nadie volverá a entender lo q ya no entiende.
Comentarios
quizas escuchastes la cancion en tu inconciente xD
ta weno :3