25…

[Editado en 25/12/2016]


25 minutos me demoro en levantarme en cada mañana. 25 minutos me demoro en el baño. 25 minutos se demora el autobús en pasar. Siento 25 grados más de calor cuando me dirijo a la universidad, porque necesito menos de 25 minutos para empezar a sudar…
Hace 25 meses me sentía feliz, invencible, pero por limitar mi felicidad a un par de anteojos que hoy reflejan cosas tan ajenas que no podría contarlas, entendí que no era una felicidad real…
Hace 25 horas me miré al espejo y vi ahí a un sujeto que miraba hacia atrás una y otra vez y comprendía que no había logrado cumplir ningún sueño realmente relevante… y no por que fuesen imposibles, sino porque lo pensó muy lento… muy tarde. 25 veces se preguntó, en esas 25 horas, qué debía hacer, pero sin respuesta.
De esas 25 horas, tres las pasó en la universidad, donde vio un espejismo que al mundo no le causa gracia –porque el mundo vive la lucha de cosas importantes, mucho más importantes que 25 cosas que yo pueda decir-, pero a mí sí, es platónicamente confortante.
Ese paréntesis de 180 minutos hizo que pensara “vale, no todo esta mal” y sonreí, pero aún pensando que no hay meta en el horizonte.
Hace menos de 25 meses, recibí muchas llamadas, mensajes y libros… en cincuenta  minutos más cumpliré veinticinco años y miro que la madurez que creí tener, no era tal, que las metas recién en el cuarto de siglo las empiezo a generar, a pensar en ellas y creo tenerlas claras poco a poco… en 25 años más, espero sonreír satisfecho por estar cerca de la satisfacción total.

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