[Editado, y modificado un poco, el 20/01/2016] [...] Al final, le dije que yo terminaba el trabajo, cosa que hice en mi casa y casi no dormí por ello. Al otro día ella apareció tan sonriente como siempre, actuaba casi de la misma manera que todos los días, salvo conmigo. Casi sentí que me evitaba, no sé por qué. Pero tampoco hice el esfuerzo por acercarme, nunca lo hago, siempre me quedo en mí puesto, mirando hacia fuera. La ciudad se ve mucho mejor desde el banco de clases. En el segundo descanso, salí de la sala y me quedé de pie en el segundo piso del primer patio de la escuela, mirando a todos jugar o conversar. Ximena estaba con dos niñas de otro curso conversando en la banca que da al costado de la cancha, junto a las ligustrinas que cuidan del pasto y las flores que están cerca de rectoría. Esta banca se encontraba bajo un guindo que llevaba ahí casi tantos años como el mismo colegio. El guindo estaba en flor, así que las flores blancas le daba...
Editado en [29/01/2017] [Cuento con intenciones de ser epico. Sí, he leído el Hobbit de Tolkien, pero en ningún caso quise hacer una copia. Gracias! xD] En uno de sus viajes, un hidalgo caballero de excelente memoria y bizarro actuar, llegó a una cueva desconocida y sin historia, que ningún otro hombre antes llegó a pisar. Era oscura y húmeda, y su curiosidad lo llevó cada vez más adentro, al luces ver y ruidos extraños escuchar. En cualquier momento pudo devolverse, pero él, sagaz caballero, quiso continuar. De un momento a otro, las luces y el estrépito pareció callar. Entre dudas y miedos, decidió caminar un poco más. De repente, luego de un muy pequeño umbral atravesar, con una enorme roca, que ocupaba gran espacio de la caverna, se vino a encontrar, y en un instante nada más, un enorme y feroz Dragón ante él se vino a presentar. El caballero, sin más, corrió, y detrás de la enorme roca se tuvo que resguardar. - No te asustes –se oyó al Dragón tranquilo hablar– e...
[Editado el 13/12/2015] Te dije que había que volar, ver el universo que a veces nos oprime, oh si. Háblame y dime qué hice... qué hicimos mal. Mira la sociedad que nos manda a la mierda cada día, juega conmigo y veo como juega contigo. Me causa risa ver que nuestras manos, las tuyas, las mías, las de todos, están igual de muertas y en las puertas se quedan sin poder entrar. Mira, es simple, dime que quieres volar, ir al universo, oh sí, aunque haya que morir, dímelo... tú y yo. Yo en puertas abiertas... Volar por el espacio, tú y yo. Empieza ¿estás lista? dime dime... ¿estás lista?... No lo estas... no estas, porque no puedo ver un mañana con un fantasma que maltrata su alma y confusa esencia. Lo peor es que no puedo recordar tú puto nombre, solo recuerdo tu cuerpo y tus estúpidas razones. ¿Sabes que? olvida el viaje, olvida lo que dije. ¿Sabes que? sé que ya lo olvidaste, que nunca lo dije. Ahora, serio y concentrado en un puta dolencia de meses a...
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