Carta a un ángel
¡Hola! angelito en mis ojos…
Bueno, tú sabes que no soy un aficionado a las cartas y que nunca te dedique bellas palabras enzarzadas de lindos verbos y adecuados sustantivos, no tengo suficiente vocabulario para tal empresa supongo. Pero ya se acerca “San Valentín” y pensé que no perdía nada en mover la arena inmóvil que se encuentra en el río que ha pasado sobre el “nosotros” que alguna vez tanto añoré y disfruté.
Las despedidas nunca me han gustado, aún así te comprendí y trate de dejarte ir en paz, crear tu propio camino y llevar a cabo tus prósperos presagios que no me incluían… hasta ahora, en que veo el el bosquejo de algo que nunca noté antes.
Ahora me hace sentido que todo me recuerde a ti, de algún extraño modo lo asocio a ti, todo, incluso cosas que antes fueran de otra, así ocurre en este preciso momento. Escucho Zahara, la canción Photofinish, esta canción fue la causante de que quisiera escribirte pues por ti conocí a esta chica española.
La música siempre me ha conectado a ti, en las noches frías y en las de verano, nunca me cae mal dormir oyendo “Shiny happy people” o “Me arrendé” o “Creep”…
Es curioso como mi mente vuela pensando en cuanto me he convertido desde hace un año y cuanto he dejado pasar por mirar nuestro río de reojo. He gastado tanto tiempo y aliento pensando e imaginando que estas conmigo, que nos vemos en Lyon o que jugueteamos con las regaderas de la plaza… no hay risa más bella que la tuya, ni sé si es perfecta, pero a mí me hacía regocijar el alma, sentirme en un paraje verde y fresco o en una noche de luna llena, grande como un queso “Torta del Casar”.
Nunca saldrá de mi mente como tocaba nuestros corazones los acordes de una buena canción y donde cada momento en que gritábamos un tema, los demás se desasían en una sola sombra muda que nos abrazaba y nos dejaba cantar a todo pulmón y luego tomarnos las manos sudadas y saber que éramos las personas precisas en el momento indicado… no, no hay nada mejor. He ido a otros recitales, con otras personas, pero me siento un ermitaño en una montaña alta y nublada, como el monte Fuji, totalmente solo.
Madrugadas meditando esto me han hecho pensar que quizás no me enamore de ti, sino de alguien que nunca existió, por que te veo tan perfecta, yo no veo defectos en ti, solo, como dice la canción, raras cualidades que te hacen diferente, y yo agrego: única.
Creí haber amado, y no hace tanto, pero en muy poco tiempo, y que fue tanto en compañía como amiga… te amo como nunca lo he hecho, yo, cerrado como una almeja viva, que a nadie le muestra su verdadera cara y solo muestra lo que quiere que conozcan, contigo no pude y caí en tus manos como un libro abierto de letra grande y redacción simple, describiéndome de pie a cabeza hasta en el más insignificante detalle, no temiendo que supieras todo de mí…
Alegría celestial de tus labios añoro y tanto te añoro, que aunque solo no te vea un día, solo pienso en volver a verte… ¡te amo!
Comentarios