Conversación
[Editado el 24/11/2015]
-"¿No te lo había dicho? jajajajajaja"
Me dijo riendo, mientras yo terminaba de llenar mi copa con el vino que trajo para celebrar nuestra reunión. En siete años, no hemos variado demasiado, seguimos siendo tan reflexivos como siempre.
Bueno, si he de reconocer un cambio, es lo oscuro de nuestra forma de mirar la vida. No es nuestra culpa, es la vida la que se mueve para que la veamos así. Antes de que sonara su celular, comentábamos que a pesar de lo duro que a sido la vida con cada uno, tiene sus cosas positivas y, claro, no puede ser de otro modo, porque ¿para qué existe la vida sino es lo suficientemente benigna?
Si todo fuera injusticia, tristeza e incomprensión, no existiría mucha gente que lo aguantase. Pero entramos en un debate, si a caso podían existir cosas buenas que duraran por siempre. Yo le decía que podría ser, pero él se negaba enérgicamente, que todo momento de felicidad, fuese por lo que fuese, llegaría a su fin y "muchas veces, tristemente" agregó.
Yo llevo viviendo solo un par de años, me he dedicado al trabajo y proyectos personales como una película que quiero hacer, más que película, un cortometraje, tengo casi todo para realizarla: guión, locación, permisos, música, actores, etc. Solo falta lo más importante, el dinero, pero ya casi estoy. Debido a este proyecto y al trabajo, no lo veía hace seis meses, por eso decidimos juntarnos. No soy un tipo muy sociable, ni menos sé lo que quiero en mi vida, creo que él es igual a mí.
Era nuestra tercera copa cuando me dijo que el amor era el principal elemento causante de dolor e infelicidad. Estaba pensando si tenía razón o no, cuando recordé que él llevaba una relación hace dos o tres años con una vecina de toda la vida, la ultima vez que los vi, parecían muy felices.
-¿Pero que hay de Elenna?, parecías estar muy enamorado de ella. Cuando le dije esto, comenzó a reír y dijo.
-¡Nah! Eso ya tiene fecha de vencimiento. Solo fui algo nuevo, algo que le daba seguridad, porque estaba incondicionalmente ahí para ella, un perrito al que, aunque lo golpearan, basta un silbido y volverá. Al decir esto, miro al suelo serio y reflexivo. Ahí fue cuando sonó su celular, él solo alcanzó a decir "aló, ¡Hola! ¿cómo estas?..." hizo un amago de sonrisa y luego, cambio a un rostro serio y dijo: "¿pasa algo malo?... dime", de ahí largos minutos de silencio. Acabé mi copa, iba iniciar la otra cuando rió al teléfono y cortó, casi con rabia, pero disimulada en una risa...
- ¿No te lo había dicho? jajajajajaja, era Elenna, acaba de terminar conmigo. ¡No pongas esa cara hombre! Si esto ya llevaba tiempo esperándolo, desde el otro día que la vi subiendo de la mano la escalera mecánica de un mall. Tú sabes que odio esos lugares, pero fue una emergencia y tuve que ir a uno y la vi.
Guardó silencio un instante, bebió lo que quedaba de vino y se sirvió una copa más.
- En cierto modo-continuó- me alegré, mal que mal, aún la quiero y me alegró saber que estaba bien, que deje de ser su única opción, como dicen: ´su peor es nada` jajaja.
Yo solo miraba en silencio, sin nada en mi mente.
- ¿Sabes algo?, desde que la conocí, supe que la perdería. Te preguntarás por qué seguí entonces y la verdad mi hermano, no tengo puta idea. Muchas veces no tengo idea del por qué hago las cosas. Debe ser la cobardía de saberme débil, de odiar lo impredecible y agarrarme a lo que puedo controlar. Al saber, que me dejaría en algún momento, me tranquilizaba, porque sabía qué pasaría. Aún más, ni siquiera quiero llorar o sentirme mal, ya que el golpe lo recibí hace rato, aunque aún no pasaba.
Me miró como siempre lo hacía cuando esperaba que yo dijera algo, pero estaba demasiado reflexivo, porque ahora sí estaba pensando, y en muchas cosas a la vez, como para decirle nada.
- ¿Puedo decirte algo?-asentí con la cabeza- no hagas lo que yo, si vas a querer a alguien, que no sea calculado, no midas ni calcules las consecuencias, no pienses siempre en el final que vendrá, solo vive el momento como si fuera el último, de lo contrario, terminaras enfermo y desconfiando hasta de ti mismo.
Se fue al terminar su copa, no respondí nada de lo que dijo, solo lo meditaba, sin llegar a ninguna conclusión. Medité hasta la madrugada, me bebí otra botella de vino, esta vez, solo. Creo que le cambiare el final a mi corto.
Comentarios
volvieron las historias que atrapan ;3
nice