Nublado, lluvioso
[Editado el 06/12/2015]
El día es el de siempre, solo que más lluvioso. Me gusta eso. Me gusta que llueva, no sé, me animan los días nublados y las gotas de lluvia en la ventana del metro.
No sé por qué la gente se entristece estos días, a mi me recuerdan su pelo oscuro, sus ojos brillantes y su sonrisa inocente, mientras caminamos por Ejército.
También recuerdo ese tema de jazz que iba escuchando mientras miraba mi pueblo achicarse mientras subía el cerro, una subida muy dura por cierto.
Me gustaba mucho escuchar Asian Kung-Fu Generation, mientras me como una sopaipilla frente a la universidad, aunque claro, termino todo mojado.
Además, los días de lluvia, para mí, el mundo se demora, casi se detiene, quizás nadie lo note, pero yo veo como los minutos son más largos, que la gente que está a mi alrededor me adelanta y se ven como manchas en movimiento. El tiempo va a paso cansino, así que me da tiempo de pensar, de recordar su rostro, la veo en la vereda de enfrente.
¿Cómo no preferir estos días? Odio tanto sudar incontrolablemente, solo por el hecho de caminar cuatro cuadras o subir a un metro lleno de gente estresada y que bota odio por los poros.
No, definitivamente me quedo con los días lluviosos.
Pero debo reconocer que sí hay un momento donde la lluvia me entristece… cuando recuerdo como la bese en Manuel Montt y luego, en el mismo lugar la vi con él...
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