Buscando...

[Editado el 06/12/2015]

Empecé por empezar, siempre hablé por hablar.
Nunca me digné, ni mire sincero, solo escuché sin desvelo.
Solo por estar, no espiritual ni en libertad, solo escuchaba.
Odié y odio también, me reí al saber que no era lo único... única... nada.
Un día, todos los días, quise ser escuchado y escuchado fui...
Eso en un tiempo largo, mas, no eterno, funcionó.
Dejó de serlo, dejó la eternidad de lado y dejó de servirme.
Entonces se ha abierto un trecho largo, largo y complejo, en el que no tengo pie ni cabeza.
De pie y cabeza mi contradicción sin forma se forma frente a mí.
En mí se puso a pensar, se sentó a mirar en la orilla de un río sin lagrimas.
No calló mis lagrimas, no callo lo que no está.
Callado, confuso, sentado en pie pensé en ello.
Pienso en la ausencia de respuestas, cuales deberían ser estas, para que esas respuestas me guíen.
Quien no sabe como guiarse, de a donde seguir se ahoga, pensé, pero ahogado ya estaba.
Amparado de la soledad, que no daña, seguí laborando qué debía hacer.
Seguí, perseguí, corrí detrás de mis pensamientos, pues creí ciegamente que ellos tenían las respuestas.
Corrí por mil calles, subí largas escaleras, llegué a una avenida y ahí los atrapé.
La razón, mi mente está... estaba en mi presencia. De cabellos largos, ondulados, morenos y de cara pensativamente triste.
Su rostro me juzgó al venir, mas al llegar, dejó de hacerlo.
Hizo una mueca y me miró, se sacó el pelo de los ojos negros, negros brillos en los que me quedé absorto.
Ahí aparecieron. Recuerdos, no muchos, no pocos, recuerdos alegres, tristes, negros, blancos y grises. Sentado mirándolos me quedé. Creo que están ahí para ayudar a buscar una respuesta. Ayudarme a buscar mi respuesta.

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