"Camino"

[Editado en 22/11/2015... ¡había mucho que corregir!]

Ayer fui a esa silenciosa, tranquila y cruel plaza abandonada... 
Había pasado al lado de ella muchas veces, no le tomaba mayor importancia, pero me daba curiosidad por sentarme en ella, o quizás recorrerla, por qué... ni idea. 
La ciudad se mueve vertiginosa, no me acostumbro a eso, ese café era tan interesante como creí... bueno, quizás no interesante, más bien cómodo, me siento bien en él. Desde él recuerdo lo que vi ayer. Lo que sentí en ese momento, no quisiera vivirlo otra vez. 

Físicamente, frente a frente, no la veía hace más de un año, pero nunca se borró de mi memoria, aún la veía en mi espejo en las mañanas, aún sentía su espalda en mi, aún sentía sus labios recorriendo mi cara; nunca me dijo: te amo. Todo se interponía entre los dos, su ansiedad de futuro y yo con mi conforme existencia, pues a mi solo me bastaba ella, a ella, nunca le bastó. 
Ese mundo contradictorio se vio obligado a chocar, yo era lo que ella determinase, así que acepte sumiso dejarla, eso era lo que ella quería. Fueron dolorosos meses de ansiedad, de auto-control, de sueños fecundos, pero irreales... Al final, asumí que yo le seguiría amando, pero que ella no estaría ahí. 

El año pasó lento, me revolqué en sus fotos y en sus recuerdos y casi me conformé con vivir así. Si bien sabía que yo estaba en el tacho de su memoria, aceptaba tenerla en un cuadro al centro de la sala de mi mente. El café era lo único que me relajaba, que me permitía estar desocupado y, a la vez, sin pensar en ella, de otro modo, pensaba en ella y en los recuerdos -supongo que por eso llegue a este lugar. 
Eran las 11:30 de la mañana, si bien había sol, estaba fresco. Yo me había desocupado temprano ese día y no pensaba hacer nada hasta la tarde. Al pasar por la plaza, pensé que era el momento de conocerla, debí hacer caso a la sensación que mi estomago me dio en ese momento. 

Entre en aquella plaza, era más grande de lo que pensé, los muchos arboles que tenía daban la sensación de un bosque. Solo se oían pájaros al principio, los rayos de sol se colaban entre los arboles, pero de repente oí su risa, podía reconocerla donde fuera, me gustaba su forma de reír. Avancé inconscientemente en busca del sonido, no anduve mucho y la vi. Estaba con él, era alto, más que yo, delgado y de su espalda colgaba la cartuchera de una guitarra, cartuchera café como su chaqueta. Ella se acerco lentamente a su boca, hasta quedar en puntillas y se besaron... un beso que me pareció eterno. 

Es extraña esa sensación ¿sabes? Ahí entendí la frase "me rompió el corazón", porque mi pecho dolía, como si mi corazón fuese atravesado de lado a lado; sentí como si el mundo diese vueltas y un escalofrío horrible recorrió mi espalda. Caí apoyado sobre un árbol que se encontraba a mi lado, del cual, sino me afirmo, llegaba al suelo. Mí brusco movimiento la alerto y cortó el ósculo y me vió. Sus ojos se abrieron como cuando se asustaba y me miró. Atinó a separarse de él, eso hizo que él se girara a mirarme, pero apenas vi que el se giraba a mirarme, como pude me recupere y corrí lo más rápido que pude, salí de esa horrible plaza, crucé esa calle que nadie transita, no mire a ningún lado que no fuese delante y finalmente llegue a la baranda del puente. Ahí reaccioné, me sorprendió notar cuanto había corrido, porque dicho puente está a veinte minutos de la plaza y me pareció llegar en cinco. 
Fue ahí donde vi este café, lo quede mirando por un rato, con la mente en blanco, caminé, crucé el puente, tomé el metro y llegue a mi casa. Me di una ducha, sin pensar en nada, eran las siete de la tarde, pero yo me meti a mi cama y dormí hasta el otro día. 

A las nueve desperté y recordé todo lo del día anterior, cayeron lagrimas de mis ojos, pero no hice ningún sollozo. No podía pensar nada, cada vez que lo intentaba, escuchaba una voz que decía: "la perdí y es definitivo". Esto ocurrió por mucho tiempo, así que decidí levantarme e ir al café. No entiendo el por qué de esas ancias, pero fui volando para llegar al lugar. Mientras iba en el metro, por fin, pude pensar las cosas, pero solo llegué a la conclusión de que debía seguir adelante, no tratar de entender lo que pasó, solo seguir, porque ya no había vuelta atrás y si ella ya lo había superado... si ella ya me había superado, solo me quedaba seguir para ver que pasaría. 

Al llegar al café y leer su pintoresco cartel, entendí todo. El por qué me quede tan obsesionado con él. Al ver su cartel, leí "Camino", por eso, desde aquí decidí seguir.

Comentarios

Anónimo dijo…
wa...
de verdad me gusta como escribes, como expresas las ideas... por un momento me parecio estar leyendo un libro x), uno de esos, q empiezas y no puedes despegarte hasta terminar de leerlo , en esos cuando no entiendes bien y quieres saber muchas cosas.. haha x)


aunq siempre habra una palabra q no me gusta como suena xD
"Atino" encuentro q rompre el hilo magico ,jajaja xD

saludos taro-kun ^^

su fan >:3
Ten !

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