otro cuento: El Viaje y la Nada (1ºPARTE)

Bueno, los dias se me estan volviendo cada vez mas complicados por eso no publico muxo, pero aqui les va un cuento q no he terminado espero les guste. PD:no he terminado ninguno de los cuentos q he escrito (¬_¬)

  Había vagado por lo menos dos años. Alimentándome de los pocos árboles que encontré en mi camino. Saciando mi sed con un riachuelo que guiaba mis pasos. Se sentía una soledad y un silencio inquietantes. Mi único compañero de viaje era mi sombra. A mí alrededor, la desolación hubiera enternecido el corazón de cualquier persona que en su vida allá visto una flor abrirse al sol. Los lugares por los cuales pase, estaban en silencio y moribundos, sin señales de vida. En mi recorrido no vi gente. Durante mi largo andar, lo único que me reconfortaba era el canto de las escasas aves que quedaban. Las noches que pase, estaban llenas de estrellas que me miraban y compadecían, habían noches frías en que debí prender fuego con una pequeña caja de fósforos que me dio mi primo, en realidad sólo le quedaban cuatro fósforos. Pase mucho tiempo pensando en la gente que murió a causa de la guerra. Fue la guerra nuclear más grande nunca vista. Millones de personas fueron eliminadas de la faz de la tierra. Los que sobre vivieron, fueron aquellos que contaban con una gran fortuna. Con el dinero pudieron pagar la entrada a los refugios subterráneos, donde se escondieron de la guerra. Esta guerra duró largos años, pero las consecuencias fueron tales que los que tenían dinero, bienes o grandes riquezas, se quedaron solos y pobres, ya que al durar tanto tiempo, esta batalla los dejo en la máxima desolación. Las personas empezaron a enloquecer y a pelear entre ellos; las peleas eran por comida o por un lugar donde dormir. Los refugios se hicieron sofocantes, por lo que solo se mantuvieron vivos los que aseguraron sus provisiones y los que no perdieron la cordura. Muchos de los refugiados murieron, ya que sus escondites no resistieron los múltiples impactos y la sed de supervivencia les jugo en contra. La gente pobre, que no pudo pagar la entrada a los refugios, tuvo que sufrir las consecuencias... La gente se quemo viva, pueblos completos desaparecieron, la gente, sin distinción de rasa o de color, desapareció. Milagrosamente, hubo gente que se salvo. Fueron los que se infiltraron a los refugios y, también, los que corrieron a esconderse en hondas cuevas subterráneas, pero aún así de igual manera sufrieron daños físicos irreparables. Muchos de los que se escondieron en las cavernas, murieron a causa de la radiación que los alcanzó. Los que se escondieron en las fortalezas no tuvieron mayor suerte, muchos fueron perseguidos y asesinados por los propios habitantes de las fortalezas. Yo fui de los que escapó a las cuevas subterráneas, aunque en realidad me llevaron mis padres porque yo aún estaba en el vientre de mi madre. Una vez terminados los combates, permanecimos algunos años refugiados a espera de que la radiación bajara su intensidad, ya que temíamos morir quemados. Pasado esos años de espera, salimos los pocos que quedamos vivos, yo ya tenia diez años. Solo sobrevivieron cuatro personas de mis familiares: Mi hermano, herido en un brazo y perdiendo casi la totalidad de la vista; mi madre, casi muriendo(nunca se repuso de la muerte de mi padre); un primo mayor, estaba choqueado por haber perdido a su familia y sobre todo a su padre, según lo que me contaron él era un importante general de ejercito y estaba en contra de la guerra, así que mi primo no hablaba mucho; Y por supuesto yo. Mi madre murió al tiempo después y mi hermano murió dos días después de mi cumpleaños numero once, así quedamos mi primo y yo solos. Estuve un año con él, en ese tiempo me enseño cosas básicas para sobre vivir solo y al año exacto él se despidió de mí y me dijo que marchara en busca de ayuda, también me dijo que ahora estaría solo así que debía cuidarme, pues todo era muy peligroso y que, por nada del mundo, olvidase mi pasado ni quien era yo. Ese mismo día partí.

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