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Mostrando las entradas de septiembre, 2009

rimas sin sentidos

De las manos mal trechas/ de los sentimientos inmundos/ de la asquerosa impocrecia/ de la testarudes que siento// en llamas se vuelve hacia/ hacia donde miro me en frio/ frias las pupilas que se ciegan/ ciego y hambriento camino un camino// Que de mentiras he vivido el cansancio/ que de mirares eterenos cargados bolsillos traigo/ que de violenta inquetud en los vestidos/ que de azules van por la noche violenta// los fenomenos hermeneuticos positivos/ imbaden el pensar con lo dicho/ solo sé que de ciencias humanas/ no quiero saber nada//

Noche, lluvia

Nunca supe callarme cuando debi, por eso la abundante lluvia me hace presa facil de su transcurrir. Las manos en bolsillos y la conciencia nublada. Resignación , en mi mente maltrecha se repite cual obseciones, y de obseciones bastante sé. Al verme en mí interior, también descubri una tormenta, una que no deja avanzar. Llegar, subir a la cuspide donde se encuentra todo despejado, es imberosimil, ya que ruedas hacia abajo. No sé, creo que si llegue ahí fue por mis propias escusas, por negar la realidad. Creo que es un vicio social el mentirse y no admitir nuestras derrotas, nuestros errores. La niña de los ojos negros cayó tantas veces y yo solo miraba en su paciencia la caricia inocente de lo que, el que la quiere, ve, pero eso que se ve, es tan indeble y superfluo que caes en decadencia y en tormentas. Pues bien, la lluvia me tiene el pecho mojado a más no poder, me estoy resfriando, pero ¿para que estar aqui?...es tonto. ¿Me acerque tanto a la locura? Veo mis manos que chorrean lluv...

Alma...

Todos se preguntan la relevancia que tiene el alma, ¿qué es ella en si misma? Yo me lo pregunto. Me prunto a la vez, qué tan importante es cuestionarsela. En la juventud, es donde más filosofos nos volvemos, nuestro principal fin es el saber qué queremos o qué somos; todo nuestros sentimientos son palidos y grises en su momento, bueno, quizas aya un afortunado que no se haya sentido así, pero me atrevo a pensar que son los menos. Después de mucho andar, por lo menos así lo muestran las novelas, peliculas, canciones; debemos encontrar la respuesta y ser felices. La realidad, no es así. Veo la existencialidad fuertemente desarrollada aún a los veinte o más años y algunos retroceden, dejan de tener tan claro el camino por algun fatidico suceso y se vuelven a preguntar a donde ir. Filosofos plantean ciencias, formas de estudiar nuestro comportamiento, pero estos no nos dan respuestas a nosotros mismo, en nuestro idioma, solo lo mantienen en un plano teorico avanzado y nos deja aqui, escrib...

El último día de encuentro....(FINAL)

[EDITADO 10-01-2016. En esta ocasión, el final fue retocado, para que tuviera mayor sentido.] Las conversaciones ya no podían llamarse así. Era un "hola", un "cómo te fue" y un "¿vamos?".  Esto, como no, la empezó a cansar y se lo planteó varias veces y él parecía cambiar, pero a los días volvía a lo mismo.  Un día, el límite llegó y ella le dijo: "deseo juntarme contigo y hablar".  A las 11:00 de la mañana en punto estaban ahí, era domingo y no se veían desde el miércoles. Si bien él ya traía un mal presentimiento, no esperaba lo peor, pero eso pasó.  Ella con un semblante serio, inexpresivo, soltó duras palabras que lo menoscabaron y lo hicieron reflexionar muchas cosas. Ella se despidió. Él no dijo ni una palabra y se quedó solo mirando al vacío. Se sintió tonto en un primer momento... ¿cómo fui tan tonto? ¿por qué actué así?  Hizo un largo racconto, vió claramente las veces que se había separado de alguien, en la mayoría ...

El último día de encuentro...(Primera parte)

[EDITADO 10-01-2016] Estaba todo sudado, un sudor frío. No estaba seguro si era miedo o sólo cansancio. Él era de calcularlo todo, de ver todos los pros y los contras, aunque nunca terminas de entender o prever todo. No tenía del todo claro su futuro.  Se enamoraba con facilidad y con la misma se desenamoraba. Esos conflictos a carrió por montones, pero al ser tan calculador, salía bien parado de todo. Atractivo, no era, ni siquiera sabía cómo lo lograba, pero mala suerte con las mujeres no tenía. En cierta ocasión, conoció a una chica en el metro, ella iba escuchando música y él se le quedó mirando. La camiseta de The Cure fue la excusa perfecta para empezar a hablar. Ella era muy afable y conversaron cómodamente hasta llegar a la ultima estación (él se había pasado en dos, pero no importaba), se dieron los números telefónicos y se despidieron. La llamó la misma noche y estuvieron dos horas hablando, además quedaron de acuerdo para ir a tomar algo el viernes. ...

Noche maldita...

[EDITADO 10-01-2016] Este momento se ha vuelto un clásico. Muy fría la noche está, mis ánimos tiemblan y decaen, se van de la mano con la cordura. He estado cerca de la tentación de 'postearte', de dejarte otro mensaje en la infinita Internet. Me mordí las manos y apreté la "X" de la pagina para no volver a poner los codos sobre el suelo, inclinado el cuello, llamarte en súplicas pidiendo oídos sagrados y bella sonrisa. Quise salir del desamparo mío, quise creer que aún existías... creer que yo existía.  No, deje de existir cuando mis ojos se iban a nublar y me frenaron manos de verdades confusas...  Veintidós años de existencia, repartidos en pastos secos, llenos de impotencia y con lluvias ocasionales. Lluvias que produjeron charcos. Charcos engañosos que pintaron un valle de verde efímero, que como un Saiko desapareció.  Hay mente bañada en letras, hay letras bañadas en violencia, violencia que se consume cuál violación de amistades. Te pregun...

Meditación en la montaña...

[Editado 04/01/2016] Estaba sentado en la piedra, junto al riachuelo, con el piso de hojas secas y árboles altos mirandolo friamente. El viento era frío, él temblaba a veces para calmar lo helado.  Era algo que le ocupaba la mente hace largos meses, quizás años. Cada vez dedicaba más tiempo a buscar la respuesta, tanto, que nada le parecía interesante o importante, dejando de lado amigos, estudios, deporte... en fin.  Siempre tenía puesto sus audífonos, su gorro de lana, que un amigo le regaló en su cumpleaños número 16; además de esa bufanda que una amiga que se fue a España hace dos años le había tejido "para que me recuerdes". Su poleron rojo, ya muy desteñido, era el preferido, no sé por qué. Los jeans eran los mismos de siempre, anchos, no tanto, pero cómodos y zapatillas nuevas.  Había conversado con algunas personas en su momento, porque de verdad estaba perdido, pero nunca hubo una respuesta concreta o satisfactoria. Ese día él no quería ir a la cas...